Etapa 7. Beget - Setcases





Distancia: 22,9 km
Desnivel acumulado en subida: 1800 m
Desnivel acumulado en bajada: 1050 m
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Beget
      Dejamos Beget desde el aparcamiento situado al norte de la población. Aquí seguimos un sendero que circula entre la carretera GIV-5231 y el río. Cruzamos la carretera un par de veces y nos adentramos en la espesura del bosque de ribera junto a la Riera de Beget, salvándola otras tantas veces por dos viejos puentes.
Al abandonar la umbría del torrente, volvemos a cruzar la carretera para ascender por la Solana por un camino mulero envuelto por robles, boj y enebros. En la vertiente opuesta vemos que proliferan los pinos silvestres.
Vadeamos la Riera de Rocabruna poco antes de llegar al Molí d' en Sorolla (840 m), donde encontramos un cruce de caminos. Proseguimos por el GR-11 hacia Molló tomando la pista que atraviesa una serie de masías en producción como Can Planes.
Nos rodea un castañar, en el que aparecen también fresnos entre abundantes helechos. Poco después, las marcas nos desvían de la pista de tierra para atajar por unos campos de cultivos. De nuevo un tramo de pista, flanqueada por grandes fresnos en la húmeda umbría, nos conduce a Can Pujol (950 m), un complejo de turismo rural en el que tenemos la fuente de Fontalles.
Riera de Rocabruna
De aquí parte un sendero con una breve pero dura ascensión a la carretera GIV-5231. Accedemos a ella por un collado (1100 m) en el que hay un mirador con bancos.
Después de cruzar la carretera iniciamos el descenso a Molló rodeados de campiñas, que en ocasiones tenemos que atravesar. También vadeamos un par de torrentes poblados de grandes helechos. Acabamos en una confortable pista de tierra, cuando vemos ya la población de Molló.
Después de pasar la urbanización la Costa de Molló, salvamos el Ritort por un puente (1060 m) y seguimos el río por su margen derecha hasta llegar al Molí del Fumat, junto al que hay otro puente medieval. A continuación dejamos el cauce del río y subimos por un empinado camino empedrado entre muros de piedra que nos conduce a la población de Molló (1180 m).
Campiñas cerca de Molló
Como su nombre indica (Molló = mojón), se trata de otro municipio fronterizo con Francia. Posee muestras de arquitectura románica como la iglesia de Santa Cecilia del s. X, y también forma parte de la Ruta del Ripollés del Camino de Santiago que, por el Coll d'Ares, viene de Francia y se dirige a Vic.
Al salir de Molló hay cierta confusión en los postes informativos. Hay que ir hacia el oeste tomando la calle de la Font Vella que va al lavadero. Después de la fuente, subimos una calle pavimentada pasando por una moderna urbanización, y nos elevamos sobre el pueblo por las campiñas que lo rodean.
Dejamos a la derecha el caserío de Can Pletis y subimos al Turó de Santa Magdalena (1404 m), cuyo casalicio dejamos a la izquierda sobre un promontorio. La ascensión prolongada por la carena, caminando sobre una cómoda pista, no resulta pesada.
Por el Turó de Santa Magdalena
El paisaje es ya claramente pirenaico, donde observamos caballos y vacas paciendo en los extensos prados. Al norte están las cumbres peladas del macizo de Canigó (2784 m) que superan los 2000 m y hacia el este podemos ver el pico Bassegoda y, si el día es claro, la costa mediterránea.
Estamos recorriendo la zona axial del Pirineo, representada aquí por rocas formadas en el Paleozoico, predominantemente lutitas y areniscas, que fueron levantadas primero por la orogenia hercínica y después por la alpina.
Tras atravesar una zona húmeda dejamos la pista principal para tomar otra a la izquierda (oeste), en peor estado, que remonta el Puig de Sant Joan (1670 m) poblado de pinos negros.
Descenso a Setcases
Seguimos un trecho por el cordal, con una alambrada a nuestra izquierda que tendremos que cruzar en un punto. Tomamos un sendero de ganado, señalizado con las marcas blancas y rojas del GR. Vamos rodeando el Puig Moscós (1739 m) por el sur y recorriendo la carena de la Serra de la Fembra Morta, para acceder al Coll de Lliens (1867 m).
Desde el collado tenemos buenas vistas de la cabecera del valle del río Ter y de las elevadas cimas que lo enmarcan. Proseguimos en breve ascenso junto a unas vallas para el ganado hasta alcanzar los 1900 m , el lugar más elevado de la etapa y de este año.
A continuación comenzamos el largo descenso al valle de Setcases. Primero caminamos junto a las vallas buscando en la pradera los postes y marcas del GR que están a la derecha. Llegamos a una pista que no tomamos, puesto que el GR va por una torrentera cortando la pendiente.
Río Ter en Setcases
Poco después llegamos al camino ancho que se introduce en el bosque de pino negro donde se convertirá en sendero. En nuestro descenso pasamos junto a un corral de vacas y vadeamos varios torrentes. Finalmente accedemos a Setcases (1276 m)  por un moderno puente sobre el río Ter. Hoy nos hospedaremos en el Hostal Ter,  sencillo, económico y familiar. 

Etapa 6. Albanyà - Beget


Distancia: 33 km
Desnivel acumulado en subida: 2150 m
Desnivel acumulado en bajada: 1870 m
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Al fondo Cap de Creus y golfo de Roses
        Salimos pronto del camping para realizar la etapa más dura y atractiva de este año.
Nos dirigimos hacia el norte por el camino pavimentado junto al río Muga. Al poco rato dejamos el fondo del valle y tomamos otra pista por la izquierda (oeste) que asciende en sucesivos zigzag. Enseguida sobrepasamos las casas de Can Ferrers. Mientras nos elevamos vemos los prados del valle de Albanyà y las montañas que lo enmarcan. A cierta altura, si miramos hacia el Este y el día es claro, podremos divisar el mar, el Cap de Creus y la Serra de l'Albera, por donde hemos caminado en las etapas anteriores.
Dejamos a la izquierda las casa de El Ginebre y continuamos por la pista cementada, mientras tenemos enfrente (este) el pico de Bassegoda (1372 m). 
Pic Bassegoda
Cerca de Can Nou hallamos a la derecha la fuente, entre muros de piedra. En esta masía es posible comer, y tiene las llaves del refugio no guardado de Bassegoda,  que se encuentra un poco más adelante. Desde Can Nou (780 m) seguimos un sendero que asciende primero al refugio y después al Coll de Bassegoda (1100 m) entre carrascas y algún pino silvestre.
La roca caliza de la era terciaria aflora en el pico y paredes circundantes. Poco antes del collado retomamos una pista de tierra que seguimos, entre matas de boj, pinos silvestres y algún roble.
Aquí, por primera vez desde el Cap de Creus, rebasamos los 1000 m de altitud. Seguimos por la pista para pasar por el Coll de Principi (1129 m) e iniciar el descenso a la vertiente occidental del Bassegoda. Ahora dejamos la pista y seguimos una senda que se adentra en un frondoso bosque por una zona granítica hasta la base del valle de Sant Aniol d'Aguja. Vemos robles, tejos, hayas, arces. Pasamos por Can Principi, una explotación ganadera, y por el Coll Roig. 
Descenso del Bassegoda
Continuamos descendiendo hasta vadear la Riera de la Comella y atravesar un moderno puente colgante sobre la Riera de Sant Aniol y, por fin, llegamos a Sant Aniol d'Aguja (450 m). Esta ermita fue un sencillo monasterio benedictino fundado en el s. IX. La iglesia románica es originaria del s. XI y junto a ella hay un refugio. Tanto los edificios como el entorno están siendo recuperados por la asociación Amics de Sant Aniol , y si tenéis la suerte de encontraros con ellos, os podrán facilitar bebidas en su improvisado bar.
Después de disfrutar de este privilegiado paraje, con sus cristalinas aguas y limpias pozas, proseguimos por la senda que parte por encima de la fuente de Sant Aniol, hacia el sur.
Bajo la espesura del bosque el camino va ganando altura sobre el encajamiento de la Riera de Sant Aniol. Transitamos por estrechas repisas de los estratos calizos terciarios que fueron acondicionadas con ribazos de piedra en las partes más expuestas. Pasamos por el Salt de la Núvia, paso estrecho y aéreo donde la tradición popular dice que una joven se lanzó al abismo, atormentada por un casamiento impuesto.
Sant Aniol d'Aguja
A continuación dejamos los precipicios, atravesamos las casas en ruinas de La Quera, y ascendemos al collado de Talaixà (755 m). Junto al camino se encuentra el refugio no guardado del Centre Excursionista de Olot,  donde se puede encontrar agua no potabilizada, y unos 150 m detrás de él la ermita de Sant Martí de Talaixà  originaria de los s. IX-X, pero con varias reconstrucciones modernas.
Descendemos ahora al valle de Hortmoier. En un tramo de pista forestal atravesamos los pastizales de una explotación ganadera en El Vaquer donde vemos grandes almeces, junto a nogales y avellanos. Abandonamos de nuevo la pista y, por un sendero, nos introducimos en un castañar en el que abundan también los álamos temblones.
Al llegar al fondo del valle, cruzamos la Riera de Beget por un nuevo puente, y la seguimos aguas arriba por una pista de tierra, pasando junto a un refugio de madera con mesas. Al otro lado del río se encuentra la ermita de Sant Miquel d'Hortmoier y en los alrededores grandes robles centenarios.
Cingles de Gitarriu
Nos vamos alejando del cauce para ascender al Coll de Joell (502 m), tras el cual aparece a la izquierda del camino la Font de les Feixanes y poco después el caserío en ruinas de Les Feixanes (660 m). Aquí nos introducimos entre las casas para seguir el GR, abandonando la cómoda pista y comenzando el último descenso de la etapa por un estrecho sendero, que en ocasiones se torna torrentera, bajo el espeso bosque.
Ya en el valle de Beget, vadeamos el Torrent de Rabassa junto a La Farga Molí del Peirer, y después cruzamos la Riera de Beget por un puente. Caminamos por la pista que transita junto a la riera hasta la carretera GIv-5231. Al llegar a ella, la tomamos hacia el norte (derecha) para dirigirnos a Beget. 
Vall d'Hortmoier
Tras otro puente, dejamos el asfalto por un camino lateral de tierra que nos llevará a la población, donde nos alojamos en el Hostal El Forn, otro establecimiento familiar acogedor. 
Beget es un pequeño núcleo urbano, de aspecto medieval, con varias muestras de arquitectura románica.




Etapa 5. Maçanet de Cabrenys - Albanyà



Distancia: 18,1 km
Desnivel acumulado en subida: 980 m
Desnivel acumulado en bajada: 1110 m
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Riu Arnera
    Maçanet de Cabrenys,  un municipio fronterizo de l'Alta Garrotxa con unos 800 habitantes y un rico patrimonio arquitectónico, destacando su núcleo antiguo amurallado, la iglesia románica de Sant Martí y la capilla de Sant Sebastià. Su nombre procede del latín y significa manzanar, al que se la añadió Cabrenys en el s. XV, por la baronía que tenía el dominio del lugar.
Otro día en el que la lluvia inclemente nos acompañará sin cesar, salimos de Maçanet encaminándonos hacia el sur. Al pasar la iglesia y llegar a una plaza con aparcamiento, aparecen unos postes indicadores de varios senderos. Nosotros seguimos hacia el sur por las calles hasta que cruzamos la carretera GI-503 y continuamos por una pista asfaltada con marcas blancas y verdes de un sendero local. Durante un trecho hemos perdido las marcas del GR, que volverán a aparecer unos kilómetros más tarde. 
Pronto llegamos al Riu Arnera, cuyas aguas arrastran gran cantidad de arena, y de ahí su nombre, fruto de la disgregación de la granodiorita, roca ígnea que predomina en la zona. Lo cruzamos por un puente siguiendo por la pista, unas veces de tierra y otras de asfalto. Pasamos junto a la Font de Vilardell que dispone de unos bancos circulares de piedra, aunque no tiene agua. Continúa el bosque mediterráneo con abundancia de carrascas, y alcornoques en menor medida.
La Trilla
Llegamos al caserío de la Oliveda, donde está la iglesia de Sant Andreu, templo de origen prerománico con partes de los s. VII-IX. Poco después abandonamos la pista para seguir una senda que desciende al Clot del Cau, un pequeño torrente que atravesamos bajo una espesa vegetación de ribera. Tras una abrupta ascensión regresamos a la pista. A la derecha, a unos 200 m, tenemos la Font del Rimaló, pero seguimos por la izquierda pasando por el poblado abandonado de Rimaló.
Continuamos ascendiendo hasta el coll de Rovirós (692 m.). Ahora mantenemos la cota con pequeños desniveles durante un tramo. Pasamos las casas del despoblado de La Trilla por un terreno arenoso, después el Coll de Can Roquil y, rodeados de pinos silvestres, llegamos a la ermita de Sant Feliu de Carbonils (639 m). Se trata de una iglesia románica edificada entre los s. XII-XIII y reconstruida en los s. XV-XVI, que tiene adosada los restos de un ábside prerománico del s. IX. 
Sant Feliu de Carbonils
A partir de ahora iniciamos el descenso escalonado a Albanyà. En el primer escalón llegamos al Collet des Palomeres (549 m) y el segundo lo iniciamos en el Coll de Ferrerós (594 m), desde el que emprendemos un rápido descenso al pueblo, siendo vertiginoso en el último tramo, cuando dejamos la pista y bajamos al Clot de la Canova por una senda que se ha convertido en torrentera, peligrosa en días de lluvia.
Albanyà, es un municipio a caballo entre las comarcas de l'Alt Ampurdà y l'Alta Garrotxa, atravesado por el río Muga. Parte de la cabecera de este río marca los límites fronterizos entre Catalunya y Francia, y de ahí procede su nombre "muga" (mojón en lengua vasca).
Riu Muga
Continuamos por la carretera pavimentada hacia el oeste y atravesamos el puente sobre el Riu de la Muga. A un kilómetro del pueblo se encuentra el Camping Bassegoda, donde nos alojamos en unas confortables cabañas de madera.


Etapa 4. La Jonquera - Maçanet de Cabrenys



Distancia: 23,1 km
Desnivel acumulado en subida: 1150 m
Desnivel acumulado en bajada: 900 m
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Alcornoques quemados en 2012
     Una mañana lluviosa, con el cielo encapotado, salimos de La Jonquera hacia el oeste, siguiendo las marcas de GR, por la avenida Miquel Mateu Pla. Enseguida cruzamos el puente sobre el río Llobregat y llegamos a la carretera y autopista, que salvamos por un túnel. A la salida del túnel, giramos a la derecha (norte) por una pista de tierra que, tras varios giros, pasa también por debajo de la línea de ferrocarril.
Ascendemos cómodamente por un paisaje asolado por el incendio de 2012, aunque la abundancia de alcornoques con sus brotes jóvenes hace menos dura la observación. A pesar de todo, algunas zonas se salvaron del fuego y nos muestran la riqueza del bosque del Parque Natural de L'Albera con abundancia de alcornoques, carrascas, robles, madroños y brezos.
Bosque del Parque Natural de L'Albera
La baja altura de las nubes nos impide observar el paisaje en toda su extensión. Aunque no se perciba, también por la abundante vegetación y el suelo que ésta genera, seguimos recorriendo un territorio donde afloran la rocas ígneas como la tonalita, surgidas de la orogenia hercínica.
Tras llanear un trecho, llegamos a la ermita de Santa Eugenia convertida en casa de colonias donde, si está abierta, se puede conseguir agua.
Seguimos por la pista, y pronto iniciamos la última ascensión de la etapa que nos conducirá a La Vajol. Este tramo del GR-11 me parece poco acertado, ya que nos lleva por la carretera asfaltada GI-501 obligándonos a realizar además un largo rodeo. En mi opinión, el diseño del sendero GRM-26 es más adecuado para llegar a la población por ser más directo y evitar el asfalto.
Ermita de Santa Eugenia
Dejamos la carretera para entrar en LaVajol. Esta pequeña población fue testigo destacado del final de la Guerra Civil Española. Por ella pasaron numerosos republicanos camino del exilio en Francia. En Febrero de 1939 aquí permaneció durante unos días Manuel Azaña, Presidente de la República, y parte de su gobierno, antes de exiliarse con los cuadros del Museo de Prado, que se depositarían posteriormente en la Sociedad de Naciones en Suiza.
Al llegar a la población tomamos la carretera de les Mines, donde está Ca La Conxita, una casa rural con un buen servicio de restaurante, negocio familiar, gente encantadora.
Dejamos el pueblo por carretera asfaltada pero pronto la abandonamos por una pista a la izquierda. Aquí se ha modificado con éxito el trazado del GR recientemente, evitando la carretera. Pasamos junto a la Mina Canta, una antigua mina de talco, en cuyos edificios se almacenaron los cuadros del Museo del Prado, antes de salir hacia el exilio. Nosotros ahora nos adentramos en el espeso bosque de alcornoques siguiendo el sendero.
Descenso del Puig de Milla
Tras pasar el Puig de Milla (489 m), iniciamos el abrupto descenso al Clot de Can Sunyer, un torrente que cruzaremos por un puente de la carretera GI-503. Después del puente, volvemos a abandonar el asfalto por una pista de tierra que, tras varios cruces y rodeos, nos lleva a una carretera, que enseguida dejamos por otra pista que lleva al Font del Carmen y desde aquí, siguiendo las marcas entramos en Maçanet de Cabrenys, por una amplia avenida. Hoy nos alojamos en el Hostal La Quadra, un buen hotel con habitaciones cómodas y estupenda comida. 

Etapa 3. Espolla - La Jonquera



Distancia: 27 km
Desnivel acumulado en subida: 1480 m
Desnivel acumulado en bajada: 1470 m
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Amanece en Espolla
    Salimos de Espolla hacia el norte por una pista asfaltada que lleva a Els Vilars. Al llegar al caserío, donde hay una fuente, retomamos el GR-11 por una pista de tierra y cemento.
Los materiales que vamos a encontrarnos en esta etapa van a variar a menudo. En Espolla abandonamos prácticamente las grauvacas, rocas detríticas de origen granítico, puesto que en los alrededores de Els Vilars aparecen de nuevo las lutitas negras, como ayer cerca del Mas de Pils.
Comienza la ascensión al Coll de l'Esparraguera por un bosquete de alcornoques, carrascas y robles. Tras el collado, apartada del camino, está la Font de la Verna, cerca del dolmen de Arreganyats. Aquí atravesamos un terreno con afloramientos de granito, mientras el bosque se espesa y observamos también madroños y arces, junto a brezos y helechos.
Dolmen de la Font del Roure
Seguimos ascendiendo por la pista, ahora al Puig de la Ruoreda, y al rato encontramos a la izquierda del camino el dolmen de la Font del Roure, sepultura megalítica del IV milenio aC. Para acceder al Puig abandonamos la pista y tomamos una senda por la izquierda, que rodea la cima y pasa por el Coll de la Llosarda.
Desde el collado iniciamos el descenso hacia Requesens por un estrato granítico, entrando de nuevo en el Parque Natural de L'Albera. Seguimos la agradable senda que atraviesa un hermoso bosque mediterráneo bien conservado y riquísimo en especies vegetales. Caminando bajo el dosel arbóreo encontramos carrascas, robles, acebos, arces, hayas, madroños, avellanos, ... muchos de los cuales son ejemplares longevos de gran tamaño.
Hayas
Durante la bajada cruzamos varios torrentes como la Riera de Mirapols y el Còrrec de Jaça Vella, junto a los cuales la vegetación se torna aún más exuberante con abundancia de helechos y zarzas.
La senda se convierte en pista cuando nos acercamos al Castell de Requesens que podemos ver a nuestra izquierda sobre un promontorio rodeado de la densa arboleda. Este castillo tiene su origen en el s. XI, pero fue reconstruido totalmente a finales del s. XIX por los condes de Peralada, para ser usado como residencia de verano.
Tras el cruce con la pista de acceso al castillo, que dejamos a nuestra izquierda, empiezan a verse algunas antiguas construcciones como los hornos para la fabricación de ladrillos, actividad muy extendida antiguamente en toda la sierra.
Después de un par de largos zigzag, donde empiezan a proliferar los castaños, llegamos al Còrrec de la Font Rovellada, un torrente junto al que se encuentra la fuente que toma su nombre de la gran cantidad de óxido de hierro que contiene el agua, y que tinta de rojo las rocas que baña. Unos metros más adelante llegamos a una explotación ganadera, entre cuyos edificios se encuentra la Cantina de Requesens, un restaurante-bar regido por una familia de Sant Climent. Bajo unos castaños de indias, en largas mesas de madera, podremos degustar los productos de la zona. Es necesario asegurarse que esté abierto.
Castell de Requesens
Continuamos por la pista de tierra hacia el oeste, en prolongado ascenso hacia el Coll de la Auleda. Poco antes de llegar al collado vemos una placa en memoria de 4 tripulantes franceses que se estrellaron con su hidroavión al intentar apagar un incendio en 1986. Los restos del aparato todavía se encuentran unos metros más adelante entre la montaña.
A continuación del collado seguimos una senda hacia el sur que asciende a La Barbota (778 m) cuya cima rodeamos por la derecha encontrándonos con los restos de otro gran incendio que se produjo en el verano de 2012. Alcanzamos el Puig dels Falguers (761 m) e iniciamos el descenso hacia La Jonquera por un sendero que ha sido excavado en la roca por el agua, formando un profundo reguero que, unido a la fuerte pendiente, hace más incómoda la bajada.
El devastador incendio ha dejado la roca madre al descubierto. En este caso se trata de una roca plutónica denominada Tonalita. La vegetación original ha desaparecido bajo el fuego y sólo brotan especies pirófitas. También rebrotan más abajo los troncos de los alcornoques, surgiendo las jóvenes ramas de debajo de la gruesa corteza.
Desde Puig dels Falguers
El GR pasa junto a la ermita de Santa Llúcia de estilo románico de los s. XII-XIII. Aquí hay dos fuentes, pero una está seca. La que mana se halla en la terraza inferior.
Seguimos bajando y llegamos a una pista que nos conducirá hasta La Jonquera, donde nos alojamos en La Pensión Marfil, económica, bien situada y con las comodidades justas. 

Etapa 2. Llançà - Espolla


Distancia: 28,8 km
Desnivel acumulado en subida: 1380 m
Desnivel acumulado en bajada: 1280 m
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          Dejamos Llançà por la carretera N-260 hacia el sur. Al poco la abandonamos tomando una pista de tierra que baja al lecho seco de la Ribera de Llançà, para después ascender entre haciendas con cultivos de olivos abandonados. Algunos pinos aislados y alcornoques salpican el monte donde abunda la retama. Comenzamos a remontar las primeras estribaciones de la Serra de la Albera, un paraje natural protegido que vamos a recorrer en buena parte a lo largo de la etapa.
La mayor parte del territorio está ocupado por rocas detríticas como las grauvacas, al igual que en el Cap de Creus.
Llegamos al Coll de les Portes, en cuya vertiente norte hay una extensa repoblación de eucaliptos y pino canario, fruto de reforestaciones tras los continuos incendios que asolan estos montes. Proseguimos en descenso hacia la Riera de Valleta y antes de cruzarla vemos a la derecha la Ermita de Sant Silvestre de Valleta, construida entre los s. X al XIII y de estilo románico. 
Sant Silvestre de Valleta
A continuación ascendemos al Coll de la Serra, donde nos rodea el alcornocal de Vilamaniscle, población que ya se vislumbra hacia el Oeste. Seguimos por la pista forestal pasando por el Coll de la Closa, donde iniciamos el descenso a la población.
Vilamaniscle  tiene varias fuentes, la Font del Suro, a la entrada y otra en una placita en medio del pueblo bajo un sicomoro. Existe una surtida botiga donde proveerse de casi todo, aunque el horario es restringido. También hay un bar en el polideportivo, que está abierto en temporada turística.
Vilamaniscle posee una cooperativa vinícola que produce buenos caldos, con la denominación de origen Empordà, a partir de las viñas que se cultivan en el término.
Dejamos el pueblo hacia el noroeste por una pista asfaltada que va a Rabós, pero antes de llegar a este municipio nos desviamos a la derecha (norte) para entrar en el ParajeNatural de l'Albera.
Santa María de Cólera
Por el camino observamos alcornoques monumentales. El asfalto finaliza al llegar a Sant Quirze de Colera, un conjunto de edificios situados en el centro de un pequeño circo donde confluyen varios torrentes secos habitualmente. Aquí encontramos el antiguo monasterio benedictino de Sant Quirze, ahora en reconstrucción, la ermita de Santa María de Cólera y una masía reconvertida en un restaurante bien dotado.
Después de hidratarnos en el bar, continuamos un trecho por pista de tierra, que pronto dejamos por un sendero que la corta, atajando y nos lleva al Coll de la Plaja. Por el camino encontramos jinjoleros, carrascas y enebros.
En el descenso del collado recorremos una zona con lutitas negras, una roca sedimentaria detrítica cuyo color es fruto de la materia orgánica que contiene.
Llegamos al Mas de Pils, junto a una carretera asfaltada que comunica Espolla con Francia, cuya línea fronteriza se encuentra a menos de 2 km. de aquí. Las abandonadas casas del mas están rodeadas por carrascas y alcornoques longevos, y en sus prados pacen las vacas tranquilamente. El agua escasea para el ganado y no vemos ninguna fuente. 
Mas de Pils
Bajamos ahora suavemente hacia el sur por el asfalto, acompañando el torrente seco de L'Oldina del Puig . La vegetación que nos rodea se compone de carrascas, alcornoques, olivares, y un sotobosque de jaras, retamas y brezos. Después de unos pocos kilómetros nos encontrarnos con un cartel que nos desvía hacia la derecha por un camino de tierra hacia Els Vilars. Lo seguimos hasta la Font de Cadecas, donde abandonamos temporalmente las marcas del GR-11 que van a Els Vilars y seguimos la pista hacia el sur, camino de Espolla donde pasaremos la noche. Pronto regresamos a la carretera asfaltada rodeada de viñedos y llegamos a la población, donde buscamos Can Salas, una acojedora casa rural regentada por una familia del lugar que nos atiende excelentemente.

Etapa 1. Cap de Creus - Llançà



Distancia: 27,4 km
Desnivel acumulado en subida: 1450 m
Desnivel acumulado en bajada: 1450 m
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Cap de Creus
         Llegamos al faro de Cap de Creus en taxi. Desde aquí nos dirigimos por el sendero hacia la punta del Cap a orillas del Mediterráneo. Buscamos el lugar más oriental de la costa, donde bate el oleaje, para comenzar la travesía de los Pirineos por su vertiente sur, de Este a Oeste, del Mar Mediterraneo al Mar Cantábríco. En la orilla, el terreno está erosionado por el oleaje y el viento.
Prácticamente toda la pequeña península esta ocupada por grauvacas, una roca detrítica procedente de la disgregación del granito, cuyos granos son mayores que la arena y menores que la grava. También hay rutitas y ritmitas, todas ellas pertenecen a la era primaria o Paleozócio, las rocas más antiguas de la cordillera pirenáica.
Aquí sólo prospera la vegetación que soporta la sal y el fuerte viento, por lo tanto son de baja altura como el enebro rastrero y el lentisco.
En los alrederores del faro, la gente ha apilado montones de piedra a modo de hitos, aunque un cartel prohibe hacerlo por encontrarnos en el Parc Natural de Cap de Creus.
Faro de Cap de Creus
Junto al faro hay un bar-restaurante, pero si queréis utilizarlo no hay que confiarse, porque no siempre está abierto, y antes hay que preguntar por los horarios y los servicios que puede facilitar.
Desde el faro, la senda sigue la carretera asfaltada durante un tramo aunque pronto tiende a alejarse de ella realizando algunos rodeos. El terreno arenoso es seco y escaso en vegetación entre la que vemos brezos y romeros.
Cruzamos varios pequeños barrancos, que aquí llaman rec, como el Rec de ses Culases, donde se han salvado algunos pinos piñoneros de los muchos incendios que han asolado la zona.
Pasamos por una explotación ganadera y masias abandonadas, en las que vemos olivos, junto al hinojo y alcornoques aislados. Cerca de las ruinas del Mas Vell crecen varios almeces.
Sant Baldivi de Taballera
Llegamos al ermita de Sant Baldivi de Taballera,un grupo de edificios que estuvo habitado desde el s. VI al s. XIX. El lugar está rodeado por variedad de especies vegetales como el pino piñonero, el alcornoque, el almez, la retama, el brezo y las zarzas.
Caminamos ahora por pista de tierra en descenso a Port de la Selva. Al llegar al asfalto, el GR continúa por la derecha rodeando el cabo para ofrecernos las vistas del mar y sobre todo de la Cala Tamariua, aunque con esto alarga el camino, en mi opinión, innecesariemnte.
En Port de la Selva, hay bares, restaurante y supermercados donde abastecerse. Recorremos las darsenas del puerto de pescadores y deportivo hacia el norte.
Tras cruzar el puente sobre la Riera de la Selva, la salida de la población es confusa, ya que existen dos GR's que comunican el Port de la Selva con Llançá, el GR-92 que va por la línea de costa, y el GR-11 que lo hace atravesando las montañas de la Serra de Rodes.
Port de la Selva
Dependiendo del interés de cada excursionista se puede optar por uno u otro camino. El GR-11, es más largo y exigente por la fuerte pendiente que hay que salvar. Nosotros lo seguimos, aunque no muy convencidos, para pasar por Sant Pere de Rodes.
La ascensión es muy directa, cortando las curvas de la carretera, por lo que la pendiente es bastante pronunciada en algunos tramos. En el camino pasamos junto al dolmen de Mores Altes, una construcción megálitica del IV milenio aC. La altitud nos proporciona una buena visión de la bahia de Port de la Selva.
Sant Pere de Rodes fue un destacado monasterio en la Edad Media. Su original iglesia, de estilo románico catalán, se construyó entre los s. X y XI.
Sant Pere de Rodes
Bajo los muros se encuentra la Font dels Monjos, rodeada de sicomoros. De aquí parte una senda que desciende a la carretera, desde donde continuamos hasta el Mas de la Pallera, encrucijada de caminos. Nos dirigimos hacia el norte por camino de tierra al Coll del Perer. Después descendemos la Ribera d'en Prim, por senda entre carrascas y pinos que sobrevivieron al último incendio. Entramos a Llançà y buscamos la estación de ferrocarril junto a la cual se halla el Alberg Costabrava. El albergue juvenil es muy recomendable, tanto por las instalaciones como los servicios y en especial por el excelente trato del personal. Además, en la estación hay una estupenda cantina donde se come bien y pueden preparar bocadillos para la siguiente etapa.