Etapa 1. Cap de Creus - Llançà



Distancia: 27,4 km
Desnivel acumulado en subida: 1450 m
Desnivel acumulado en bajada: 1450 m
Enlace al track de la etapa

Cap de Creus
         Llegamos al faro de Cap de Creus en taxi. Desde aquí nos dirigimos por el sendero hacia la punta del Cap a orillas del Mediterráneo. Buscamos el lugar más oriental de la costa, donde bate el oleaje, para comenzar la travesía de los Pirineos por su vertiente sur, de Este a Oeste, del Mar Mediterraneo al Mar Cantábríco. En la orilla, el terreno está erosionado por el oleaje y el viento.
Prácticamente toda la pequeña península esta ocupada por grauvacas, una roca detrítica procedente de la disgregación del granito, cuyos granos son mayores que la arena y menores que la grava. También hay rutitas y ritmitas, todas ellas pertenecen a la era primaria o Paleozóico, las rocas más antiguas de la cordillera pirenáica.
Aquí sólo prospera la vegetación que soporta la sal y el fuerte viento, por lo tanto son de baja altura como el enebro rastrero y el lentisco.
En los alrederores del faro, la gente ha apilado montones de piedra a modo de hitos, aunque un cartel prohibe hacerlo por encontrarnos en el Parc Natural de Cap de Creus.
Faro de Cap de Creus
Junto al faro hay un bar-restaurante, pero si queréis utilizarlo no hay que confiarse, porque no siempre está abierto, y antes hay que preguntar por los horarios y los servicios que puede facilitar.
Desde el faro, la senda sigue la carretera asfaltada durante un tramo aunque pronto tiende a alejarse de ella realizando algunos rodeos. El terreno arenoso es seco y escaso en vegetación entre la que vemos brezos y romeros.
Cruzamos varios pequeños barrancos, que aquí llaman rec, como el Rec de ses Culases, donde se han salvado algunos pinos piñoneros de los muchos incendios que han asolado la zona.
Pasamos por una explotación ganadera y masias abandonadas, en las que vemos olivos, junto al hinojo y alcornoques aislados. Cerca de las ruinas del Mas Vell crecen varios almeces.
Sant Baldivi de Taballera
Llegamos al ermita de Sant Baldivi de Taballera,un grupo de edificios que estuvo habitado desde el s. VI al s. XIX. El lugar está rodeado por variedad de especies vegetales como el pino piñonero, el alcornoque, el almez, la retama, el brezo y las zarzas.
Caminamos ahora por pista de tierra en descenso a Port de la Selva. Al llegar al asfalto, el GR continúa por la derecha rodeando el cabo para ofrecernos las vistas del mar y sobre todo de la Cala Tamariua, aunque con esto alarga el camino, en mi opinión, innecesariemnte.
En Port de la Selva, hay bares, restaurante y supermercados donde abastecerse. Recorremos las darsenas del puerto de pescadores y deportivo hacia el norte.
Tras cruzar el puente sobre la Riera de la Selva, la salida de la población es confusa, ya que existen dos GR's que comunican el Port de la Selva con Llançá, el GR-92 que va por la línea de costa, y el GR-11 que lo hace atravesando las montañas de la Serra de Rodes.
Port de la Selva
Dependiendo del interés de cada excursionista se puede optar por uno u otro camino. El GR-11, es más largo y exigente por la fuerte pendiente que hay que salvar. Nosotros lo seguimos, aunque no muy convencidos, para pasar por Sant Pere de Rodes.
La ascensión es muy directa, cortando las curvas de la carretera, por lo que la pendiente es bastante pronunciada en algunos tramos. En el camino pasamos junto al dolmen de Mores Altes, una construcción megálitica del IV milenio aC. La altitud nos proporciona una buena visión de la bahia de Port de la Selva.
Sant Pere de Rodes fue un destacado monasterio en la Edad Media. Su original iglesia, de estilo románico catalán, se construyó entre los s. X y XI.
Sant Pere de Rodes
Bajo los muros se encuentra la Font dels Monjos, rodeada de sicomoros. De aquí parte una senda que desciende a la carretera, desde donde continuamos hasta el Mas de la Pallera, encrucijada de caminos. Nos dirigimos hacia el norte por camino de tierra al Coll del Perer. Después descendemos la Ribera d'en Prim, por senda entre carrascas y pinos que sobrevivieron al último incendio. Entramos a Llançà y buscamos la estación de ferrocarril junto a la cual se halla el Alberg Costabrava. El albergue juvenil es muy recomendable, tanto por las instalaciones como los servicios y en especial por el excelente trato del personal. Además, en la estación hay una estupenda cantina donde se come bien y pueden preparar bocadillos para la siguiente etapa.

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